Hay reservas que se cierran con tres mensajes de WhatsApp. La de Sylvain y Rhi fue una de ellas: nos escribieron, les enviamos el enlace y ellos mismos configuraron su pedido de fotomatón para la boda en Villa Golf Sitges.
Sylvain eligió por su cuenta los accesorios, el diseño de las fotos y el fondo dorado, y dejó el pedido listo sin que tuviéramos que intervenir apenas. Nosotros solo teníamos que aparecer y estar a la altura.
Una finca al final de un camino entre montañas
La llegada fue otra historia. La finca está a las afueras de Sitges y, para llegar, recorrimos una carretera entre montañas y matorrales hasta que, de repente, aparecieron las puertas del recinto.
Llamamos al timbre, salió uno de los invitados a abrirnos y aparcamos en la parte trasera. Faltaba una hora para empezar, así que tuvimos tiempo de sobra para recorrer el lugar y elegir el mejor rincón del patio trasero donde instalar nuestro fotomatón para bodas en Barcelona.
De la timidez a llenar el álbum
Era una boda internacional, con invitados llegados de Francia e Inglaterra. Al principio estaban un poco tímidos y nadie se atrevía a empezar.
Pero en cuanto Sylvain y Rhi dieron el ejemplo, todo cambió: los invitados comenzaron a fotografiarse en parejas y en grupos, probando las gafas y los sombreros de estilo español que añadimos como regalo.
Solo hacía falta que los novios rompieran el hielo. A partir de ahí, el fotomatón no paró y el álbum de firmas se llenó casi por completo.
Un llavero para llevarse la noche a casa
Los invitados pudieron llevarse un recuerdo físico de la noche. Imprimimos tiras de 5×15 y fotos grandes de 10×15, y además preparamos algo especial: llaveros con la foto de la pareja, montados al momento durante el evento.
Un recuerdo pequeño y físico, de esos que un móvil no puede ofrecer, para que la boda de Sylvain y Rhi siguiera con ellos mucho después de la última foto.
La boda en imágenes






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